Posteado por: Salvador Pliego en: 05/03/2012
Caminata hacia la cumbre
-Teotihuacan -
Aquí se castigó a la piedra
y el hombre fue su viaje adscrito.
Desde los ojos abismales
a la bestia más durmiente
en que forjaste ríos, sembradíos, maizales,
con los dientes punzantes de la roca,
con los gemidos, también, del mineral y su brebaje,
con las lágrimas que trabajaron las cenizas
y dieron pie a los murales,
a las escalinatas de flechas esparcidas,
a la insepulta maleza de la vida:
fuiste la piedra oculta de las vísceras,
la piedra cargada de ira y de arrojo,
pero también de pereza y hastío;
fuiste un corazón de arma blanca
y el arma blanca fue tu oficio.
¡Oh! batallón de metálicos colibríes
que se lanzan a la nada,
que irrumpen en el aire y embriagan el aroma,
y luego arden la tierra en la piedra:
la hacen polvo, cuchilla, violetas y semillas.
¡Oh! fuegos que calcinan el temblor junto a la espuma
y vuelven a la mano en pedregales,
en renovadas joyas,
en escaleras de tiempo e infinitas,
que son cimas del águila y los ojos,
porque en ellas vieron su destino
y en ellas pegaron piedra y alma,
cimientos y arrojos.
¡Oh! corazón del mismo lago,
de sus pilotes y canales, de su iracunda arcilla y argamasa,
prendida a las manos y a los pies,
para volverse roca e hidráulica marea:
¿a dónde te llevaste cada ojo?,
¿en qué altura guardaste las miradas?,
¿en qué parte del mundo construiste
con guijarros las arterias?
Abrázame y déjame abrazarte toda,
cumbre del jazmín desde mi pecho,
alborada de la greda y del latido.
Mi corazón aquí brotó y fue un suspiro,
nació desde la piedra
y se incrustó al vacío,
para quedarse en el mural eterno,
en el quehacer de la altura extendida,
en la pureza de la velocidad y el mediodía,
en el aplomo inconfesable del respiro.
¡Vengo a latir como el rocío!
¡Vengo a sacar mis ojos a la espuma y esmeralda!
Voy a enredar mi pecho, aquí, llorando,
sonriendo, volando,
al esencial techo del viento,
a las paredes de la luz y el sentimiento,
a la grandeza coronada de la tierra.
¡Vengo a latir de piedra y esperanza!
Salvador Pliego
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Simplemente hermoso y energético!! muy bueno gracias!!
Muy bueno ese poema y ricos versos a esa píramide y su pueblo que tanto dejaron para el futuro que, poco comprendemos….
Gracias maestro, siempre diciendo en tus excelentes poemas.
Un fuerte abrazo
Leonor.
Simplemente bello, hermoso, como tú.
Excelente Poeta!!!!
CONECTARNOS CON LOS INGENIOS DE NUESTRO PASADO, VER LO GRANDIOSO , SENTIR EL FRIO EN LA CALLE DE LA MUERTE, ESTREMECE LO MAS PROFUNDO , HERMOSA DESCRIPCION . SALUDOS..
Arma blanca de corazón y oficio
Sol y luna piramidal
día y la noche esposados
en el umbral de la eternidad.
Poema inmortal como la Historia. simplemente genial. Un abrazo gigante querido poeta.
Es, sin duda, la luz que te acompaña, la luz que te mima.
Saludos
Es maravillosamente hermoso lleno de luz.
05/03/2012 a 11:38 am
He leído bastante acerca de “la pirámide del sol”… Sus mitos, sus muchas leyendas y aún la historia que inventan arqueólogos a los que no les creo mucho… Aún así nunca había leído un canto tan bello…
¡Tenías que tú mi apreciado maestro! Bello canto… Un fuerte abrazo…!