
No era el dolor a tierra y puño
lacerándose o hirviéndose o amalgamándose
o saturándose o sabiéndose a lucha y frio.
Era el Uruguay milenario del Montevideo,
la América genital profunda,
las cordilleras de oro y fuego,
las minas engreídas de carbón y acero,
la luna congelada del minero.
¿De qué parte o dónde?
Y la pluma, ¿de quién o a quiénes?
Lo que el hombre al hombre pudo
en su forzada lucha
fue del verso al hombre
y del hombre al verso… y nadie lo contuvo.
Yo que sucumbí a tus letras…
II
Yo que sucumbí a tus letras,
a tus raíces, a tus credenciales de poeta,
a la belleza de tu estrofa y tu novela;
fui cargando inventarios por los dedos,
sometido a la palabra del amor de un “Te quiero” ,
al vocablo puro y finito de tu estero,
a la sencillez del verso en la arboleda,
a la muralla del sabor de cada letra,
a la rústica sabiduría de tu pueblo,
y a la masa invencible y proletaria.
¡Hay un nombre! ¡Hay un nombre!
Mario, ¡hay un nombre!
Tan vegetal como la tierra,
tan luminoso como el cielo,
tan crecido como el mar,
tan ígneo como el viento,
tan explosivo como el cráter,
tan rabioso como el hombre.
Mario de las vocales,
de los hijos terrenales, de las dulces violetas
y membrillos, de las denuncias taladradas,
de las marchas y pancartas,
de los desposeídos y cautivos: ¡Abre fuego!
III
¡Abre fuego!
Montevideo: ¡Abre fuego!
¡Ya no esfuma el orbe sobre el cielo!
¡Ya no ciñe el pájaro su vuelo!
¡Ya no apremia el tiempo su consuelo!
¡Que se ha muerto!
Dicen, que se ha muero.
Montevideo: ¡Abre fuego por entero,
que lo traigo de inventario en el tintero!
¡Abre el cielo para verlo!
¡¿Qué cañones le vistieron?!
¡¿Qué pólvora encendida lo hizo fuego?!
¡¿Qué parte de la cumbre lo embistió en pleno vuelo?!
¡¿Qué águila al cóndor le mostró su sello?!
¡Que no es cierto!…
Montevideo: ¡Que no es cierto que se ha muerto!
¡Abre el cielo para verlo!
¡Ya su pluma me perfora donde un dedo!
¡Ya su tinta se acalora en mi encierro!
¡Que no es cierto que se ha muerto!
¡Que no es cierto!…
¡Abre fuego para verlo!
Montevideo: ¿Dónde fue que el papel le escondieron?
¿Dónde la ceniza y su tintero?
¿Dónde la palabra lo hizo hierro?
¡Que no es cierto!…
¡Que
No
es
cierto!…
¡Abre fuego para verlo!
¡Abre el viento para verlo!
¡Abre el cielo para verlo!
¡Que no es cierto!…
¡Que no es cierto!
¡Abre el fuego
para verlo!
Salvador Pliego
[...] Mario Benedetti Luciano Pavarotti [...]
Hermoso poeta el homenaje al MAESTRO
bravo
saludos fraternos
un abrazo
Ay Salv…hoy lloré más que un verso…hoy lloré este homenaje de un grande para su MAESTRO.
Ah, del cielo de sus letras que inmortalizan este cielo que hoy nos pinta una estrella para las noches mustias de sinrazón y desvelos.
Y lloro poeta, lloro aunque Mario, nuestra gran Mario, jamás partirá al olvido.
Salvador :
Emoción al leer tu poema Homenaje a Don Mario Benedetti
Un abrazo grande
Rossana
Querido amigo
¡Excelso homenaje al Maestro!
Hoy más que nunca
necesitamos de la poesía,
hoy más que nunca
nos agarramos a la utopía.
Mario ha muerto
y su cuerpo será sepultado,
pero su palabra florecerá
en los cuatro vientos,
desde el sur del mundo
junto a la ciudad huella,
entre un estruendo
de verdes silencios.
Sí, hoy más que nunca
tenemos que ser poetas.
Un abrazo
¡Ha muerto un gran hombre!, descanse en Paz.
¡¡Feliz semana!!, besitos.
ÉL VIVE!
Un abrazo!
Exquisito homenaje a alguien que lo merece eternamente.
Triste y hermoso, Sir Pliego, gracias
Que gran emoción.
Al gran Maestro.
ünico.
Besos Salvador y muchas gracias.
HOlaaaaaaaaaa..
Que belleza de homenaje.. Se nos fue una gran persona, pero nos dejo, su pluma, su tintero y sus palabras…
Un abrazo
Un homenaje a la altura del gran poeta, mi admiraciòn Salvador.
Gracias mil Salvador por este maravilloso homenaje.
Mario Benedetti, no ha muerto pues un poeta nunca muere, nos deja el dolor de ya no verle, pero dejó su semilla en tantas letras…que vivirá por siempre en nuestros corazones.
Un abrazo
Ester-Colibrí
Hermosas palabras.
Él se ha muerto, pero no se ha ido. Sus poemas lo han hecho inmortal.
Solo su cuerpo nos ha abandonado.
Nos dejó sus libros.
Besos
el domingo cuando me entere, senti un profundo dolor, no soy experta en literatura y con esto de los blog fui aprendiendo mucho , pero Benedetti marco quizas, mi adolescencia en sencillas cosas, como ser la frase del primer señalador entregado con amor, y despues ir leyendolo , descubriendolo, tenia sencillez en sus palabras y sabia llegar directo al corazon.
La magia de los poetas es qu esu esencia quedara plasmada en palabras siempre, aunque su ausencia sea fisica¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Un abrazo grande ¡¡
Salvador,
Estamos de luto porque se ha muerto un gran poeta, un gran hombre que la intolerancia deseo callarle pero él pudo con ellos. La muerte es una estación triste, es sin retorno, pero nos deja su poesía con la que disfrutar siempre, estás de luto y estamos de luto, tus versos están de luto.
Un fuerte abrazo.
MIGUEL
¡Eres un gran alumno benedittiano! ¡Chapeau por tus letras!
En este otro espacio mío he colgado algo que quizás te interese leer y en “En alta mar” le he dedicado un poema.
Esto de escribir es como un consuelo ante esta pérdida literaria. Pero saber que MB vivirá en la memoria de millones de personas y su trabajo será imperecedero tranquiliza saberlo.
Recibe un cordial saludo desde Berlín.
Un bello homenaje!!!
Pero como todos los grandes del arte, como EL MAESTRO … que nos acaricio con lo mas bello… el trasciende… y ahora sigue escribiendo desde alguna estrella junto a algunos angeles que deben estar felices de tenerlo!!!
Un dolor muy grande… pero el estara siempre.. siempre!!!
Besos cielo, llenos de luz para ti!!!
Mi querido Salvador, debo ser completamente sincera al decirte que este es el mejor poema de homenaje al Maestro, que he leído.
Tus versos tienen la fuerza de las tormentas desatadas y el sentimiento de todo un pueblo. ¡Felicitaciones!
Me has hecho emocionar terriblemente.
Muchos cariños.
Salvador,
….si algo bueno trae la muerte,
es la cercanía del que se marcha,
ahora vive entre nosotros.
Saludos
¡Que no es cierto…!
¡Que no es cierto!
Mario Benedetti, sigue con nosotros,
en sus palabras, en nuestro recuerdo.
Un abrazo
MI ESTIMADO AMIGO SECUNDO TU SENTIR Y TU HOMENAJE A TAN ILUSTRE POETA, ME COMPLACE PODER LEER TUS VERSOS, TAN SENSIBLES, TAN HUMANOS,
RECIBE UN FRATERNO ABRAZO CON MIS FELICITACIONES POR TAN BELLO MENSAJE DE ANTOLOGIA….
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
TE DEJO UN POEMA EN HOMENAJE Y
EN HONOR A SU NOMBRE…
Cuando muere un poeta… se enluceran sus versos,
renaciendo entre lauros su indeleble memoria
y las musas arpegian sus poemas al viento
en honor a su nombre… y en honor a su gloria.
Y así quedan sus huellas germinando en el tiempo
como estrofas sagradas, como pan de victoria.
Y se envuelve de cielo el cantar de su verbo;
como enjambre de fuego… sobre cumbres de historia.
El sepulcro de auroras cristaliza su sueño,
y es el fin de la pluma, pero no de la euforia
que destellan las joyas literarias del genio,
preeminente y sublime…de inmortal trayectoria.
Y nos lega el poeta, celestial testamento,
por los siglos de siglos en su paz laudatoria,
porque su obra florida la resguardan milenios
como cáliz del alma… como luz meritoria.
Cuando muere un poeta…se eterniza el talento,
renaciendo entre lauros su indeleble memoria
y resurge infinita la visión de su aliento,
en honor a su nombre… y en honor a su gloria
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
PIURA- PERÚ.
18 DE MAYO DEL 2009.
sus poemas seguiran siempre vivos y actuales….
Y TAN NO ES CIERTO QUE EL VIVE Y LATE EN SUS LETRAS,JUNTO AL CORAZON DE QUIENES GUARDAMOS CADA UNA EN LA ALFORJA DEL ALMA,UN LUGAR APARTE PARA METERSE A TIENTAS EN EL SUEÑO,Y SEGUIR ESTA VIDA CAMINADO CON SU VERSOS Y TANTOS MENGANAS Y FULANOS…DIOS LE GUARDE Y A USTED SALVADOR LE BENDIGA
SALUDOS
Un placer leerlo.
En su Montevideo amado….
Saludos
bellísima poesía para un gran Hombre.
has sido muy amable en visitarme y dejarme un comentario,
muchas gracias.
vendré a visitarte más a menudo
http://poesia-cotidiana.blogspot.com
bellísima poesía para un gran Hombre
has sido muy amable en visitarme y dejarme un comentario
Muchas gracias.
pasaré por tu blog más a menudo
un abrazo
18/05/2009 a 2:51 pm
claro que no es cierto, la muerte siempre miente
mi abrazo, salvador
s