Posteado por: Salvador Pliego en: 18/11/2008
¡Ah seductora y cautivante! Aún con tus callados ojos negros emerges de la noche entre mis manos. Eres como el fuego voraz de la planicie, como el hierro incandescente vertiéndose en vasijas. El intrépido anhelo y deseo me vuelca hacia tu amor y nido, mientras tú, callada, miras las sombras de la [...]
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