SALVADOR PLIEGO – POESÍA

Posts Tagged ‘Cuerpo

Hay un olor a manzana que nace en tu piel
y otro sabor a cerezo que hila avellanos para florecer.

Cuando tu voz se aleja de mí,
se descubre ese verso y el miedo del árbol atando alhelíes.
Y hay un olor a ciruelos goteando en las hojas,
cayendo en rodajas, perpetuando un abril;
ahí es que mis manos se pierden de ti.

Como la savia que baja y en las palmas se agota,
en tu garganta un pálido silbo se escapa
para que el celeste lo anide si no está tu boca.
Entonces mis manos se pierden de ti
y es a tus labios que quiero encontrarlos.

Para que yo te siga al sol le persigo,
porque ya noche en el lecho te aguarda,
y ahí es que mis manos, siguiendo tu boca,
se inhiben, y a corta distancia se hunden en ti.

¿Cuánto de ti me he llevado que tu garganta se pierde?
¿Cuánto es que el río llora al correr su torrente?
Y tu voz, preciosa y silente, se aleja del cuerpo, se fuga de ti.
Donde se pierden mis manos tus labios se ausentan,
pero tu boca viene y me lleva, vuelve y me acerca.

Porque es así: entre mis manos, te vas;
pero en tu boca, mi boca te encuentra
para dormirse sonriente, tranquilo, de nuevo en la gloria.

Salvador Pliego

El que guste leer alguno de mis libros,
lo puede bajar gratis haciendo clic en la
imagen del libro del lado derecho.
Si les gusta lo pueden circular entre sus
amistades libremente.

– – – – – – – – – – – – – – – – – – – –

Etiquetas: , , , , ,

Dúctil y fibrosa abres tus brazos
como si fueras el elixir natural
o la esencia misma de la tierra,
o el coctel sarmentoso y terso
que engulle al verde, al café de las cortezas.

Vienes del nogal sonriente,
o del barniz puro que el lapacho ofrenda
y consagra a sus viveros,
o de las hayas ofertando sus cornisas,
o de los talis regalando sus aceites.

Te llamo: Dulce mía, Amada, Corazón de mi alma.
Y eres esa especie rojiza que el amor decora,
ese amarillento color de cabellera,
ese castaño suave y delicado que baja en tus mejillas,
ese blanco en crema tropical que aroma,
el encolado rosáceo que torna tus muslos
y entrelaza con marrones tu cadera en los vaivenes.

En tu boca se difunde la carpintería
del beso llamativo,
de la enchapada agonía,
de la rama que muestra su trabajo de ebanista.

Yo a veces subo, te picoteo, canto,
hago de tu tronco mi morada.
Y tú abres tus brazos para acogerme
en tu hermosa veta de madera
o para anidarme
en tu violáceo tallo que me embriaga.

Salvador Pliego

El que guste leer alguno de mis libros,
lo puede bajar gratis haciendo clic en la
imagen del libro del lado derecho.
Si les gusta lo pueden circular entre sus
amistades libremente.

– – – – – – – – – – – – –

Etiquetas: , , ,

Terrestre tu cuerpo y sobre el fuego,
y limpio el cielo en hervidero.
Tu cuerpo que me inhibe -ebrio estoy y en lis consuelo.
Dos aves tibias, dos plumas a tu vuelo,
dos muslos grávidos rompiéndome,
dos mástiles que revientan
y clavan suavemente su dócil ajetreo.
Dos muslos en cadera que me atan al milagro
de un sesgo puro atajándose en el vientre.
Y el vientre hecho de tibio y dulce aleteo.

Un seno, la ruta de mar antes del vuelo;
y el otro, la vela soplando al estero.
Dos manos anclándose,
dos manos que revientan la tibieza,
dos nudos insertándose en mi pecho:
precisas, en el punto nodal del desenfreno,
en la vorágine de un hacha que percute
el roce de lívido talante
al expandir el gozo y la complacencia hecha arte.

Dos ojos y la boca en arenales,
zarpando, metidos en el ave.
Y el ave siendo ruta marinera
de una boca que se antoja si se besa,
y oferta un par de labios
cual fueran comensales de un prístino sabor
de bellos nardos obsequiados.

Una espalda, dos brazos perpetuados,
y el vientre fresco, indómito en revuelos.
Tus hombros alzan el mapa hasta la cima,
y caen flores durmiendo sus pistilos.
Y nuevamente, ebrio, desinhibido,
se posa mi beso acariciando tus deseos.

Salvador Pliego

El que guste leer alguno de mis libros,
lo puede bajar gratis haciendo clic en la
imagen del libro del lado derecho.
Si les gusta lo pueden circular entre sus
amistades libremente.

– – – – – – – – – – – – –


Arte, desde la orilla, desde el silencio,
lo que en las manos se manifiesta
o nace desde la corteza para ser ungido,
o como un suave carpintero que taladra el azul de la madera
y hunde su cincel de carne y hueso en la fina hendidura.
Formas todas del amor y las mañanas
que aún en la tiranía del color sobrepasan el delirio
y se embarcan a la aventura del éxtasis profundo.

Flores que se tejen al mármol
o son polen y larvas en los óleos,
y después salpican sus cardas con el barniz de la esmeralda
para quedarse en el terciopelo o enredadas en los dedos
donde se fragua su materia y hermosura.

Cuadros hechos de ojos, de miradas ígneas y enigmáticas,
como las piedras de la tierra que son ramajes cristalinos
y en los pechos se desnudan salpicando sus bemoles.

Solamente el color se descubre en la forma y se da nombre.
Sólo el cuerpo es inherente a todo arte:
Uñas pintadas con el color de las fontanas
para bañarse de ruiseñores y albores;
Ojos absorbiendo del paisaje el corazón de la luz,
la llama de la lucha, la paz del horizonte,
y poniéndoselos de pupilas al fulgor de los amantes;
Voces cantando el Do de las praderas
y cada Re de las espigas
para extraer el origen de la nada;
Brazos tallándose a sí mismos con sus manos
y luego apuntalando el orden, la grandeza, centelleando.

Cuerpos que son el viento, la misma tarde,
el aroma de la lírica,
y llevan el cieno a la lluvia
o heredan el amor a la materia.
Cuerpos lácteos que se afilian a la decoración,
porque de ellos extraen la blancura
y son la limpieza del rocío.
Cuerpos de la mujer y el hombre,
que son sus casas de lilas y pendientes,
galerías del forraje, campos de las nieves
o prodigiosas primaveras eternamente germinadas.

Solamente el arte se inventa en el cuerpo,
en su humana orfebrería,
sin otro atavío, sin otro prodigio que su cuerpo mismo,
dándose su forma oceánica de piel y sentimiento,
su precisión de templo y rostro destellado,
donde se anillan: mar, exactitud y la crisálida de su belleza.

Salvador Pliego

El que guste leer alguno de mis libros,
lo puede bajar gratis haciendo clic en la
imagen del libro del lado derecho.
Si les gusta lo pueden circular entre sus
amistades libremente.

– – – – – – – –

Todos los aceites
-pólvora de lirios, hebras simétricas entre navíos-
que sueltas,
que al tocarte las minas de uvas galantean
y hacen que se desplome mi muerte a tu mirada
-brazos de mis iris tomando tu cintura-,
o me arrodillan cual culebra
que penetra tu carne en el licor de la osadía,
que se enrosca traidoramente hasta tu lengua
y la exaspera hasta llevarla al combate de la estrella
-besos todos que nacen de tu boca-,
en un destellar de erizadas conjunciones,
en un disparo azul de tactos y de manos
-hombre soy, y del águila asesino
o del vuelo su pupilo-;
mi diosa azul, de la bañera o del enjuague,
me bañan de cielo los perfumes de tu viento
y me llevan los ojos a la cacería inmóvil de tu cuerpo.

Salvador Pliego

El que guste leer alguno de mis libros,
lo puede bajar gratis haciendo clic en la
imagen del libro del lado derecho.
Si les gusta lo pueden circular entre sus
amistades libremente.

– – – – – – – –


Tu boca me descifra una canción de tiempo:
un susurro de besos y un silencio al oído.
Tus ojos se parecen a la luna en vocación de amante,
y luego se abalanzan cual corceles en rotunda estampida.
Entonces brotan de ti otras maneras
y guardas en tus manos la piel del alma dulce.
Tienes también mis besos y los recorres con tu viento;
ávidamente fluyes como el cielo.

Cuando de mis ojos el águila su espacio toca,
estás tú en la mirada, y en ese sueño, de torres y arrecifes,
te toco en el vuelo, destruyo y reconstruyo,
y el antiguo mundo se hace nuevo y accesible:
eres tan linda como el tapiz de una hoja,
como el rubor de una lágrima que humedece a la semilla,
o como la altura que se inclina ante la brizna si gotea.

Me basta con tus manos que alegran y compilan.
Me sobra con tus labios que son copas y me avivan.
Te descubro, ahí, en la nítida fluidez que brota de mi alma.
Y sólo un beso te habla en la boca, maniatando el follaje entre palabras:
vuelves a mi corazón como una espiga
y te derramas fecunda, preciosa, en el bies de las corolas.

Salvador Pliego

El que guste leer alguno de mis libros,
lo puede bajar gratis haciendo clic en la
imagen del libro del lado derecho.
Si les gusta lo pueden circular entre sus
amistades libremente.

– – – – – – – – – – – – – – – – – –


Contador de Visitas

  • 446,415 Visitas

Autor de todos los poemas: Salvador Pliego

Poemarios y cuentos

Si alguien desea leer alguno de mis libros dele clic a la imagen del libro y se abrirá en formato pdf. Lo pueden guardar como archivo en sus computadoras. Salvador Pliego

Hilada a mi corazón la quiero

  • Niños de la calle

  • Corcel de luz y plata

  • Corcel de luz y plata
  • ¡Lázaro, levántate y anda!

  • ¡Lázaro, levántate y anda!
  • Usted que me enamora

  • Usted que me enamora
  • Ayotzinapa: un grito por 43

  • Ayotzinapa: un grito por 43
  • El jardinero

  • El jardinero
  • 14 de febrero

  • 14 de febrero
  • Felicidad

  • Felicidad
  • Autodefensas comunitarias

  • Autodefensas comunitarias
  • Poemitas enamorados

  • Poemitas enamorados
  • Evocación de pájaros

  • Evocación de pájaros
  • Poemas de desamor y olvido

  • Poemas de desamor y olvido
  • Letras del buen humor

  • Letras del buen humor
  • Crepitaciones. Libro ganador del primer lugar del Primer Concurso Literario Andrés D. Puello

  • Crepitaciones
  • Arterias de la tierra

  • Arterias de la tierra
  • Poemas de amor y de bolsillo

  • Poemas de amor y de bolsillo.jpg
  • El libro de los besos

  • Los niños

  • México

  • Libertad

  • Libertad.jpg
  • Bonita… Poemas de Amor

  • Bonita-poemas de amorrosita1.jpg
  • Encuentro con el Mar

  • Encuentro con el Mar.jpg
  • Aquellas Cartas de Amor

  • Los Trinos de la Alegria

  • Claro de la luna

  • Flores Y Espinas